LA TELEVISION

La Transmisión de Imágenes por el Aire

  

Así como los micrófonos pueden captar ondas sonoras y convertirlas en señales eléctricas, las cuales modulan las ondas de radio y pueden ser transmitidas, así, a la distancia, también es posible captar una imagen por medio de una cámara, convertirla en otra señal eléctrica, “subirla” a otra portadora y transmitirla a un punto remoto. Para recuperar los sonidos, basta amplificar las corrientes eléctricas y aplicarlas en parlantes (bocinas) que se encargan de su reproducción.


Una imagen es mucho más compleja que un sonido, lo que exige más que un simple transductor, tipo micrófono, conectado a un transmisor.

La información correspondiente al sonido tiene solamente una dimensión: la onda incide de modo constante sobre el micrófono, que varía con el tiempo. Una imagen no. La misma tiene dos dimensiones (en verdad tiene tres, ¡pero todavía no tenemos televisión tridimensional!) y esto plantea un serio problema para su captación.


La transmisión de imágenes es un poco más compleja, veamos: si tuviéramos una imagen correspondiente a una X, como muestra la figura 1, para transmitirla, nuestra primera preocupación sería reducir sus dimensiones, o sea: convertirla en una imagen de solamente una dimensión, o también, en una forma diferente. Este recurso que usamos es también empleado cuando deseamos copiar un dibujo muy complicado. En lugar de tomar el dibujo como un todo, lo dividimos en sectores, como muestra la figura 2.


Después, "barremos" la figura, copiando cada sector, o cada cuadradito separadamente, lo que es mucho más fácil. Juntando los cuadraditos, tenemos la recomposición del diseño.


Del mismo modo, en televisión, para transmitir la imagen, lo que se hace, en primer lugar, es la descomposición en líneas que poseen claros y oscuros, y es esta información la que es llevada a su televisor, donde se la recompone. Si puede examinar de cerca un televisor en blanco y negro, verá que la imagen está formada por 625 líneas paralelas horizontales, que presentan claros y oscuros. Lo importante en este sistema es que nuestra vista no percibe realmente las líneas, pero sí la imagen en su totalidad, siempre que el número de líneas usado sea suficientemente grande.


Nuestra vista posee una característica, que se llama capacidad de resolución, que nos impide distinguir objetos separadamente, si hay entre ellos distancias muy pequeñas. Dos puntos dibujados en una hoja se ven como uno solo (fundidos) si alejamos esta hoja de nuestra vista hasta una cierta distancia.


Volviendo al problema de la transmisión de la imagen, todo lo que necesitamos entonces es un sistema que "explore" la imagen en líneas horizontales, que transmita las informaciones de claros y oscuros y que permita su recomposición en un aparato distante. Para que tengamos una imagen de buena definición, o sea, que sean visibles detalles pequeños, será necesario un cierto número de líneas, que en el caso de la TV en Argentina es de 625, mientras que en la mayoría de los países (México, Colombia, Venezuela, etc.) es de 575. Pero esto no es todo. Recuerde que una imagen de TV normalmente está en constante movimiento. Si la "exploración" de la imagen fuera muy lenta, cuando llegamos a su final, el objeto que estamos enfocando ya cambió de posición. La solución para obtener el movimiento, o sea, para poder transmitir imágenes en movimiento, es la misma adoptada en el caso del cine y basada en la persistencia retiniana.


Del mismo modo que nuestros ojos no pueden separar puntos muy cercanos en una imagen, también sufren una cierta "confusión temporal", o sea, no pueden distinguir dos fenómenos sucesivos muy próximos, tal como se muestra en la figura 3.


Si usted pasa su mano varias veces,  muy rápidamente delante de una imagen, interrumpirá la visión y su vista no conseguirá ver esta interrupción y "compondrá" la imagen.


Una lámpara que guiñe rápidamente en una frecuencia mayor que 10Hz, o sea, 10 guiños por segundo, no podrá ser vista como una sucesión de destellos, sino como si estuviera encendida continuamente, pues nuestra vista no puede distinguir guiños sucesivos a menos de 0,1 segundo.


El cine aprovecha este hecho, del siguiente modo:

Para que tengamos la sensación de movimiento en las imágenes proyectadas, basta hacerlo con gran velocidad. Una película cinematográfica no es más que una sucesión de fotografías (quietas) que son proyectadas rápidamente, de modo que percibimos las alteraciones de una a la otra como movimiento, pero no vemos el pasaje de una a otra. Vemos solamente que la escena se va modificando continuamente.


En el caso del cine, la proyección se hace a razón de 24 cuadros por segundo.


En la televisión, la transmisión se hace a razón de 50 cuadros por segundo. En suma, en cada "cuadro" se debe tener la exploración completa de la imagen que se convierte en claros y oscuros, los cuales modulan el transmisor en forma de menor o mayor tensión, y ese cuadro es recompuesto en la pantalla de su televisor.


La sucesión rápida de cuadros no es percibida por nuestra vista y tenemos la sensación de una imagen que se modifica continuamente, o sea, podemos tener una reproducción de los movimientos del objeto enfocado (recordemos que el intervalo mínimo en que podemos percibir fenómenos sucesivos es de 0,1 segundo, (tal como se grafica en la figura 4.

 

 

La Cámara de Televisión

 El punto de partida de la imagen que llega a su televisor es la cámara de TV, pues ella "capta" la escena y la transforma en señales eléctricas que pueden ser transmitidas por un equipo convencional.


Para entender la televisión debemos partir de la cámara, pues es ella la que forma la imagen que llega a nuestro televisor.

Como vimos en el punto anterior, la imagen debe ser "barrida", dividida en líneas para que cada línea, que consiste en una sucesión de claros y oscuros, pueda ser transmitida.  La recomposición de estas líneas en el televisor permite recomponer la imagen original. El elemento básico de una cámara de TV es un tubo denominado "Vidicón" que tiene la estructura que aparece en la figura 5. (También existen otros denominados "Orticón" y "Plumbicón", pero el más común es el "Vidicón").


En la parte frontal del tubo existe una lente común de vidrio, cuya finalidad es enfocar la escena sobre una superficie fotosensible figura 6.

Esta superficie presenta una propiedad denominada fotoconductividad, que consiste en la disminución de la resistencia por la liberación de cargas en presencia de la luz.


Los materiales que se pueden usar en la fabricación de esta superficie son el plomo, el telurio y el selenio. Por detrás de la superficie fotosensible, el tubo de vidrio se prolonga y termina en un cañón electrónico. La finalidad de este cañón electrónico es producir un haz de electrones que incidirá en la superficie fotosensible.


Un sistema externo formado por bobinas alrededor del cañón electrónico permite modificar su dirección. Así, aplicando una señal de forma determinada a las bobinas, podemos desplazar el haz de electrones de modo que el mismo "barra" la placa fotosensible, explorando así la imagen proyectada por la lente. Ocurre entonces lo siguiente en este "barrido": cuando el haz de electrones del cañón electrónico pasa por un punto claro de la imagen proyectada, la liberación de cargas hace que la resistencia obtenida sea disminuida y la señal tiene intensidad mayor en la salida. Cuando el haz explora un punto oscuro la resistencia es mayor. La resistencia varía entre 2 y 20M? para los tubos de cámara de este tipo. Obtenemos en la salida una corriente variable, que corresponde justamente a los claros y oscuros de cada línea explorada por el haz. La señal de video, como se la llama, tiene entonces intensidades correspondientes a cada línea transmitida.


Pero la cosa no es tan sencilla. Faltan resolver algunos problemas adicionales. Una vez transmitida la línea, por ejemplo, se debe también enviar una señal hacia el receptor para que el haz de electrones o el barrido vuelva al comienzo de la pantalla e inicie otra línea. Para que la imagen del televisor corresponda a la imagen captada por la cámara debe haber sincronismo entre ellas. Así, entre cada línea debe existir una señal de sincronismo que es mostrada en la misma figura 7.


Además la misma señal de TV debe también transmitir el sonido. El lector puede percibir fácilmente que una sucesión de informaciones tan grande como corresponde a una imagen completa más el sonido, precisa un canal de ancho mucho mayor que los 5kHz de la AM, o incluso de la FM. De hecho, para TV el canal usado tiene un ancho mucho mayor, de 6MHz, lo que exige una banda especial para su transmisión.

 

 

La Transmisión de TV

 Las señales provenientes de la cámara de TV y también de los micrófonos colocados en el estudio deben ser transmitidas por ondas electromagnéticas (ondas de radio) hasta su casa, como sugiere la figura 8. Sin embargo, cuando una imagen está descompuesta en líneas, posee muchos más detalles que un sonido audible, como es captado por un micrófono. Para transmitir señales de una frecuencia hasta 5kHz, necesitamos una banda de frecuencias de por lo menos 10kHz de ancho, lo que significa una limitación para el número de estaciones de ondas medias y cortas, por ejemplo. Para FM, como la banda de sonidos transmitidos es mayor, la banda de frecuencias usadas es también más ancha. Así, una banda de FM puede ocupar un canal hasta 10 veces más ancho que un canal de AM, para que las emisiones de sonido estereofónico con señales de decodificación puedan ser realizadas sin problemas de interferencias.


En el caso de TV, la banda de frecuencia para cada canal debe ser todavía más ancha.


¡Vea que debemos transmitir al mismo tiempo información del sonido y de la imagen sin que una interfiera sobre la otra!


El patrón de TV usado en nuestro país prevé para la transmisión de imagen una banda del orden de los 4,2MHz de ancho. Todo el canal ocupa una banda de 6MHz, ya que hay que transmitir también el sonido. En la figura 9 tenemos la ubicación de la señal de sonido y de imagen (portadora de sonido y de imagen) para un canal de TV.


Así, existe una separación de 250kHz entre el límite superior de la banda destinada al canal y la portadora de sonido. Del mismo modo, la señal de video se sitúa 1,25MHz por encima del límite inferior del canal. Mientras la señal de video es modulada en amplitud, la señal de sonido es modulada en frecuencia.


La banda de frecuencias que deben ocupar los canales, básicamente, es de VHF (Very High Frecuency) situada entre 54 y 216MHz separada en dos grupos según la siguiente tabla:

 

a) Canales bajos:

canal 2 - ocupando de 54 a 60 MHz

canal 3 - ocupando de 60 a 66 MHz

canal 4 - ocupando de 66 a 72 MHz

canal 5 - ocupando de 76 a 82 MHz

canal 6 - ocupando de 82 a 88 MHz

Entre el canal 4 y el 5 quedan libres 4MHz usados en otras aplicaciones.

 

b) Canales altos:

canal 7 - ocupando de 174 a 180 MHz

canal 8 - ocupando de 180 a 186 MHz

canal 9 - ocupando de 186 a 192 MHz

canal 10 - ocupando de 192 a 198 MHz

canal 11 - ocupando de 198 a 204 MHz

canal 12 - ocupando de 204 a 210 MHz

canal 13 - ocupando de 210 a 216 MHz

 

Mientras tanto, existe una segunda banda de canales de TV, denominada de UHF (Ultra High Frecuency), usada principalmente en retransmisión de señales para localidades distantes, que va de 470MHz a 890MHz y que comprende los canales de 14 a 83.


Las señales de estas bandas, tanto UHF como VHF, tienen un comportamiento diferente de las señales de radio de ondas medianas y cortas. Mientras las señales de radio de ondas medias y cortas pueden reflejarse en las capas altas de la atmósfera (ionósfera) y así alcanzar grandes distancias, principalmente de noche, las señales de TV no lo hacen. figura 10.


Con esto, el alcance de las transmisiones de TV no depende de la potencia de la estación, como en el caso de la radiodifusión, sino que es más o menos fijo, se limita a la línea visual, o sea, hasta "donde la vista puede alcanzar".


En verdad, el alcance es un poco mayor que el horizonte visual, pues  puede aumentárselo con la elevación de la altura de la antena, tanto de la estación transmisora como de la estación receptora.


Es por este motivo que las transmisoras colocan sus antenas en lugares bien altos; además: cuanto más lejos viva usted de una estación que desea captar, tanto más alta debe colocar su antena. figura 11. En la figura 12 ilustramos lo que ocurre cuando una estación distante debe ser captada por una antena baja. Las señales no llegan hasta la antena y no puede haber recepción.


En los transmisores de TV la potencia no es importante para el alcance, pero es importante para evitar un problema: la obtención de imágenes poco nítidas.


Con potencias elevadas se garantiza que dentro del alcance de las emisiones la señal llegue fuerte y con esto pueda vencer obstáculos e interferencias, tema del que hablaremos oportunamente.

 

 

El Receptor de TV

 El receptor de TV o televisor recibe las señales enviadas por la estación y reproduce la imagen original y, evidentemente, también el sonido. En la figura 13 tenemos la estructura en bloques de un receptor, para que el lector tenga una idea preliminar de su complejidad.


Para entender mejor cómo funciona el televisor, partimos de su elemento básico que es justamente el tubo de imagen, cinescopio o tubo de rayos catódicos (TRC) como también se lo llama.


En principio, todos los televisores hacen lo mismo: captan una señal por la antena, la procesan y envían el sonido a un parlante (bocina) y la imagen a un tubo de rayos catódicos.


A lo largo de los años, los diferentes bloques que conforman un receptor fueron cambiando; es más, a partir de los 90 se agregó un sistema de control que incluye un circuito integrado microcontrolador y que permite efectuar el ajuste de un sin fin de funciones, incluyendo el ya famoso “Modo Service” para calibrar parámetros tales como altura y linealidad vertical, frecuencia horizontal, etc. sin necesidad de tener que recurrir a elementos mecánicos tales como potenciómetros o capacitores variables. Ni siquiera se tienen bobinas para ajustar los valores de frecuencia intermedia, ya todo se controla por medio de valores almacenados en una memoria EEPROM.


Cabe aclarar que para que ésto haya sido posible fue necesario establecer normas y protocolos de comunicaciones tales como el conocido “I2Cbus”. Es por ello que podemos hablar de “controles remotos inteligentes” ya que todos emiten la misma información y lo único que cambia es la portadora con la que se transmite dicha información.


Es por ésto que no nos detendremos a explicar el diagrama en bloques y la función de cada etapa, ya que con el avance de este curso iremos tratando cada tema detalladamente.