FALLAS ANALIZADAS CON OJO CLINICO
PEN DRIVE: DISPOSITIVO CHICO, PROBLEMAS GRANDES

La proliferación actual de los Pen Drives es abrumadora y esto, por cierto, está más que justificado, ya que, gracias a ellos, podemos acceder a una gran capacidad de almacenamiento, con un bajísimo costo. Pero, como todo dispositivo, éste tampoco está libre de sufrir problemas inesperados.

INTRODUCCION

Cuando de prioridades se trata, entonces, nos encontramos siempre con que la necesidad de recuperar el contenido justificando cualquier accionar, aun si esto implica destruir el soporte.

Pero, en esta oportunidad, no vamos a hablar de un disco duro o de un medio óptico: vamos a enfocarnos en los ya archifamosos pen drives.

Si los discos duros pueden dar una falsa sensación de “seguridad”, estos pequeños dispositivos los superan ampliamente. Su aspecto tan compacto y libre de partes mecánicas hace suponer que lo que allí se almacena goza de toda la protección y durabilidad del mundo. Nada más equivocado.

Esta sensación lleva a muchos usuarios a cometer los mismos errores que con los disquetes, CDs o DVDs: no hacer backups de la información que almacenan. Incluso, muchos optan por hacer sus trabajos sobre el mismo pen drive, en vez de trabajar sobre el disco duro y, luego, hacer una copia.

El punto es que estos diminutos dispositivos están lejos de ser lo más seguro en materia de almacenamiento, y en esta nota demostraremos por qué.

 
HISTORIA CLINICA
La cara del usuario lo decía todo, y ni siquiera hizo falta preguntarle. Todo nos llevó a suponer que teníamos en puerta un serio problema, del que seguramente dependía más de un puesto de trabajo; y no estábamos muy equivocados. Sólo nos miró y depositó sobre la mesa al causante de su pesar: un pen drive Sandisk Cruzer Micro de 512MB.

Luego de un té de tilo y un par de palabras de aliento, logramos que su cara recuperara los colores y que las pulsaciones cardíacas volvieran a un ritmo relativamente normal.

Procedimos, entonces, a indagar los hechos que habían derivado en el inconveniente. Por lo que el usuario alcanzó a balbucear, nos enteramos de que era secretario de un importante estudio contable. La unidad en cuestión se encontraba conectada a la salida USB frontal de un equipo con Windows XP, al que se le estaba por formatear el disco duro principal.

Este equipo hacía las veces de servidor de la red, y contenía todos los archivos correspondientes a la historia de cada cliente del estudio.

La idea era hacer un backup de las bases de datos sobre el pen drive y, luego de formatear y reinstalar Windows, volver a copiarlas en la carpeta correspondiente. Así fue como se procedió pero, al conectar el dispositivo otra vez, el sistema operativo dejó de reconocerlo. Suponiendo que había un problema de software, se trasladó la unidad a otros equipos, pero los resultados también fueron negativos. La desesperación se iba apoderando de todos, en la medida en que cada computadora en la que se insertaba el pen drive desconocía su existencia. Los datos, que supuestamente estaban allí seguros, eran inaccesibles y no existía otra copia en la cual respaldarse.

 
LA ESTRUCTURA DEL PEN DRIVE
La estructura de los pen drives es bastante simple. En este caso, estaba compuesto por un transistor y resistencias a la entrada para regular la corriente de alimentación, un chip encargado del manejo de la interfaz USB, un cristal resonador y las memorias; todos componentes de superficie.

La interfaz USB era un chip PL-2515 de la firma Prolifi (www.prolific.com.tw), específicamente diseñada para memorias flash. Es compatible con USB 2.0 y Windows Me/2000/XP, dispone de un regulador de 3,3V incorporado, soporte para particiones y booteo, función de hub USB, y una tasa de transferencia de 1MB/s para escritura y de más de 5,2MB/s para lectura.

En lo que respecta a las memorias, estaban compuestas por cuatro módulos K9F5608U0C, de la firma Samsung (www.samsung.com).

Estas trabajan con una alimentación de 3,3V y cuentan con un sistema de protección de datos ante cambios en la corriente, registro de operaciones, lectura automática al encendido y una ID única para protección de copyright.

 
EL ANALISIS
Lo primero que hicimos fue insertar el dispositivo en nuestra PC de pruebas, para comprobar que, efectivamente, Windows ni se daba por aludido de su presencia en el puerto USB. No quedaba otra alternativa: había que desarmar la cubierta y revisar el interior.

Como deben de imaginarse, el intermediario entre la PC y las memorias es el PL-2515, que se encarga de leer y escribir los datos en ellas.

Ahí comenzó nuestra verificación. Luego de revisar las patas principales, confirmamos que este elemento estaba operando normalmente.

Pasamos luego al cristal resonador, que se ocupa de fijar la frecuencia de trabajo. Haciendo uso de un frecuenciómetro, corroboramos que éste se encontraba trabajando a la frecuencia indicada.

Procedimos entonces a efectuar un análisis de los componentes de regulación del voltaje, sobre todo el transistor.

Para nuestra desazón, todos estaban en perfecto estado. Quedaban dos alternativas: o había una falla muy simple que se nos había pasado por alto, o teníamos un problema en las memorias, cosa que no iba a resultar muy agradable para el pobre secretario, que nos miraba con nerviosismo a través del vidrio del laboratorio.

En estas situaciones, hay que usar el razonamiento. Se debe seguir el camino de la información desde que entra en el dispositivo hasta que llega a la memoria, y verificar cada una de las partes que entran en juego en ese recorrido. Para este caso, “simulamos” las señales que entran por cada uno de los cuatro conectores del USB y revisamos cada punto de unión.

Para nuestra sorpresa, encontramos que la entrada de +5V no pasaba a la placa que contenía los componentes. En otras palabras, ninguna de las partes del pen drive estaba recibiendo alimentación.

Por medio de un lente de aumento, pudimos corroborar que la soldadura que une la pata de la ficha USB con la placa tenía una pequeña grieta que había cortado el camino de la corriente.

Entonces teníamos una pista más que segura para resolver el conflicto.

 
LA SOLUCION
Utilizando un soldador de punta cerámica muy fino, procedimos a derretir el estaño situado en dicha unión, aplicando una pequeña dosis extra a fin de reforzar la zona. Lo mismo hicimos en todas las demás patas, a modo de asegurar cualquier otra posible rotura. Una vez enfriado el punto, conectamos el pen drive al equipo, para ver con alivio cómo Windows XP reconocía la unidad y nos daba acceso a todo su contenido.

Los pulgares arriba apuntaron al desahuciado usuario, quien, al darse cuenta del éxito de la operación, levantaba sus brazos bien arriba en señal de alegría. Sin dudas, una escena digna de una de las tantas series televisivas dedicadas a emergencias médicas.

 
LA CAUSA
El USB está lejos de ser lo mejor en cuanto a conectores para PC. No sólo su sistema de contacto por rozamiento es muy precario (para lo sofisticado que resultan algunos dispositivos que allí se conectan), sino que, además, no contempla los movimientos que pueden generarse en esa zona.

En el caso de los pen drives, una de las causas más importantes de problemas es la torsión que sufre la base de la ficha durante el movimiento de conexión/desconexión. A esto se le deben sumar los roces involuntarios que pueden generarse cuando estas unidades se conectan en el frente del gabinete.

Todo contribuye a que, poco a poco, las uniones de la ficha con la placa cedan. Es así como se generen grietas en los contactos, que provocan cortes en la pista, como consecuencia de los cuales, lógicamente, se producen problemas varios para acceder a los datos almacenados.

El problema más grave puede darse si, en vez de cortarse por completo la alimentación, se produce un pequeño salto de chispa entre las partes (dada su proximidad).

En ese caso, podría generarse un pico de tensión que afectara a cualquiera de los componentes vitales del pen drive. Para entonces, nos encontraríamos ante una situación mucho más complicada de la que aquí describimos.

 
CONSEJOS UTILES
Como siempre, el consejo está relacionado con la exagerada confianza que generan algunos dispositivos de almacenamiento de datos.

Hoy en día, son varias las alternativas de almacenamiento en grandes proporciones que nos brinda la PC: desde un segundo disco duro hasta una unidad de DVD, pasando por pen drives, unidades de CD, zip drives, etc. Por eso, resulta casi ingenuo hacer un backup de datos tan vitales en una sola unidad, ya que esto reduce las probabilidades de éxito a una única posibilidad. Cuando de datos importantes se trata, siempre es recomendable hacer backup en dos medios diferentes y, si es posible, usando tecnologías distintas. En este caso, lo ideal hubiera sido hacer un backup en CD, por ejemplo, y, a su vez, en el pen drive.

De esa manera, siempre existirá un segundo respaldo al cual recurrir si la primera opción presenta un problema como el aquí descrito.

 
De la Redacción de USERS de MP Ediciones
FIGURA 1
 
FIGURA 2
 
FIGURA 3
 
FIGURA 4
 
 
 
 
 
PROMOCIONES
 
 
PROMOCIONES