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En una forma sintética podemos decir que
los hornos a microondas funcionan transformando
la energía eléctrica en ondas de alta
frecuencia denominadas microondas, que penetran
en el interior de los alimentos y provocan una fricción
entre las moléculas produciendo calor.
Un componente llamado magnetrón es el encargado
de generar dichas señales, las que son llevadas
a un recinto cerrado (habitáculo) a través
de una guía de ondas. Las microondas son
emitidas por una antena y dispersas en forma más
o menos homogénea por medio de un ventilador.
Cuando el horno se pone en marcha, las microondas
se dispersan por toda la superficie de los alimentos,
introduciéndose en su interior donde se produce
la fricción entre las moléculas y
un calentamiento muy rápido, el resto del
alimento se calienta por contacto.
El elemento encargado de generar las microondas
es el magnetrón, una especie de diodo. La
antena del magnetrón es una proyección
o círculo conectado con el ánodo y
que se extiende dentro de una de las cavidades sintonizadas.
La antena se acopla a la guía de onda hacia
la que transmite la energía de microondas.
Las MICROONDAS se transmiten a través del
vidrio, aire, papel y muchos plásticos, pero
se reflejan en los metales. En los hornos, las paredes
son metálicas, y las MICROONDAS no deberían
escapar del interior del horno ya que pueden causar
problemas.
La malla metálica que hay en la puerta refleja
las MICROONDAS pero deja pasar las longitudes de
onda menores, como las de 400 a 700 nm de la luz
visible que no afectan al ser humano.
Sin embargo, si las microondas llegan a fugarse
del habitáculo de cocción y alcanzan
alguna parte de nuestro cuerpo, podemos sufrir quemaduras
que van desde las muy leves hasta las de tercer
grado. Por lo tanto, es esencial que el técnico
se asegure de que no haya fuga.
Las fugas pueden deberse a diferentes causas. Por
ejemplo, por deficiencias en el cierre de la tapa
frontal ya sea porque la misma está vencida
o porque el material aislante está dañado.
También puede deberse a roturas en la malla
metálica de la tapa o por picaduras
en la pintura especial del habitáculo (algunos
son completamente de acero inoxidable y no tienen
pintura). En algunos casos puede llegar a perforarse
alguna parte del horno o la lámina aislante
de mica (sidelite o canopi) que sirve de protección
de la cavidad de cocción, aislándola
y separándola del guía ondas. Muchas
veces, las chispas emitidas por el magnetrón
son retenidas por la lámina produciendo su
chamuscado, este aislante debe estar
en muy buen estado, y limpio de restos de grasa
o comida. Si la placa aparece quemada en un lateral,
es síntoma que la antena del magnetrón
está dejando escapar chispas, por lo que
seguramente estará quemada, a su vez estos
chispazos se convierten en carbón, que tienden
a atraer más las chispas, por lo que se hace
necesario sustituir la lámina.
El magnetrón puede emitir con cierto peligro
hasta casi medio metro, por lo tanto, cuando destape
el horno para realizar un servicio técnico,
nunca se coloque a menos de 50 centímetros
del magnetrón.
Una precaución a tomar consiste en nunca
anular los switches que están junto a la
puerta, porque son dispositivos de seguridad que
evitan que el equipo funcione cuando la puerta está
abierta y si esto sucede habrá fugas masivas
que pueden hacernos daño.
Otro elemento a tener en cuenta es que el transformador
genera tensiones de 2000V y 4000V (vea la nota en
esta misma edición) razón por la cual,
si se acerca a alguno de los contactos de los bobinados,
puede recibir un choque eléctrico.
También recuerde que podría estar
dañado alguno de los termistores que sensan
la temperatura del horno y que si se ponen en corto,
el horno podría levantar una temperatura
más allá de la de corte, lo que podría
producir daños físicos.
Un detector de fugas consiste en un circuito que
sea capaz de captar las microondas, rectificarlas
y enviar la información de su presencia a
un sistema de aviso.
Como en los hornos comerciales la longitud de onda
producida es de unos 12 centímetros, si colocáramos
un alambre extendido de esta medida como entrada
de un amplificador que sea capaz de manejar frecuencias
del orden de los 2,5GHz, entonces tendríamos
el problema resuelto; pero como esto puede ser o
bien costoso o bien complicado, probamos un detector
utilizando como amplificador a circuitos digitales
CMOS con histéresis. Cabe aclarar que en
Internet existen algunos aparatos que funcionan
en base a esta técnica sin embargo, no he
conseguido resultados sino hasta realizar las modificaciones
que propongo en este artículo.
La base del circuito es la punta de la sonda, que
está construida dentro del tubo de una birome,
tal como muestra la figura 1.
En la figura 2 se encuentra el circuito eléctrico
del detector. En ausencia de una señal, sobre
R1 no se induce señal alguna y en la entrada
de la compuerta IC1a habrá un 0 lógico,
en su salida (que es la entrada de IC1b) habrá
un 1 lógico y por lo tanto sobre R3 tendremos
un 0, D1 está cortado, en las
entradas de IC1c y d hay un 0 y por
lo tanto en sus salidas hay un 1. De
esta manera el diodo D2 no conduce y por lo tanto
no enciende.
Cuando la sonda está en presencia de una
señal de muy alta frecuencia, se induce una
señal sobre la antena que por capacidad genera
una tensión sobre R1, haciendo cambiar de
estado a IC1a y con esto al resto de las compuertas.
Cabe aclarar que si tenemos una señal variable
como consecuencia de la inestabilidad de la señal
inducida, por medio de D1 y C1 filtramos la señal
amplificada para que en la salida de IC1c y d haya
un 0 estable que mantenga encendido
al led en presencia de señal sobre la sonda.
R2 genera una pequeña realimentación
que evita disparos erráticos en el led.
Arme el circuito sobre la placa de la figura 3 y
encierre el conjunto en un tubo metálico,
dejando que sólo salga la sonda captora.
Para alimentar el circuito puede utilizar una batería
de 9V o, incluso, una pequeña pila de las
usadas en controles remoto de alarmas para que el
aparato sea más compacto.
Para probar la sonda ponga en funcionamiento el
horno, y acerque la punta captora hasta pegarla
contra la puerta. En ese momento, debe prender el
led indicando la presencia de señal. Si no
enciende, acerque el captor a un tubo fluorescente,
si sigue apagado, hay algo mal, revise las conexiones
hasta encontrar el error. Si enciende al acercar
la sonda al tubo pero no en el horno, entonces modifique
las dimensiones del cable que está dentro
del tubo de la birome hasta que obtenga la sensibilidad
deseada. Una vez que enciende el led cuando el captor
está pegado a la puerta del horno, retire
el medidor aproximadamente un centímetro,
y verifique que el LED se apague. Si el LED permanece
encendido cuando esté a más de un
centímetro de distancia de la puerta, significa
que hay una fuga en el horno.
Para verificar fugas, desplace lentamente el medidor
sobre toda la puerta e, incluso, sobre las rendijas
de ventilación que se encuentran a los lados
o en la parte posterior de algunos hornos, para
verificar si por allí hay fugas de microondas.
Cabe aclarar que el medidor también es útil
cuando el horno está destapado, aunque no
se debe colocar el captor demasiado cerca de las
partes que manejan el alto voltaje como ser el transformador
principal, el diodo de alta tensión, el capacitor
y el magnetron.
Como puede observar, se trata de un circuito experimental
razón por la cual no podemos garantizar que
si el led no enciende eso signifique que no existe
nada de fuga, pero si ha seguido los pasos dados
en esta nota, seguramente va a tener una buena idea
de lo que está sucediendo en el horno.
Insisto: si ha comprobado el funcionamiento del
aparato y realmente hace lo que decimos en esta
nota, eso significa que puede detectar la presencia
de microondas, pero la medida no es absoluta, NO
TOME este proyecto como una medida de seguridad
exacta.
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